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Una vía industrial puede tener riel nuevo, durmientes en buen estado y fijaciones completas, y aun así operar mal. Los carros se atoran en la misma curva, el remolcador patina en el mismo tramo, el desgaste lateral se concentra en un riel y los descarrilamientos de baja velocidad se repiten en el mismo cambio. En la mayoría de esos casos el origen está en la geometría de vía férrea: la forma que tiene la vía en planta, en perfil y en sección, y la manera en que esa forma se conserva con el uso.

La geometría decide cuánto puede arrastrar un equipo, a qué velocidad puede circular con seguridad, cuánto dura el riel y cuánta atención de mantenimiento pide cada tramo. Se fija en el diseño, pero se pierde en la operación: el balasto se contamina, el drenaje falla, las fijaciones se aflojan y la vía se va deformando poco a poco hasta que el defecto aparece como problema de maniobra.

Este artículo está escrito para quien trabaja sobre la vía: el supervisor de patio, el jefe de mantenimiento, el ingeniero de vía y el residente de obra. Recorre los parámetros que más afectan la operación de un patio industrial, qué consecuencia tiene cada uno cuando sale de rango y qué señales de campo indican que ya está pasando.

Qué abarca la geometría de vía férrea y por qué se revisa como sistema

La NOM-003-ARTF-2023 define la geometría de la vía como el conjunto de requerimientos que se usan en el diseño, la construcción y el mantenimiento de la vía: escantillón, alineamiento, nivelación, elevación del riel exterior en curvas, superficie de rodamiento y límites de velocidad. La norma aplica a vías generales de comunicación; los patios industriales no son sujetos obligados, pero sus definiciones y criterios son la referencia técnica más ordenada disponible en México.

Los parámetros geométricos dependen unos de otros. Un tramo con nivelación deficiente transfiere más carga a un riel que al otro, ese riel se desgasta más rápido, el escantillón se abre y la alineación empieza a perder uniformidad. Corregir solo el síntoma visible, por ejemplo ajustar el escantillón sin revisar la nivelación ni el balasto, devuelve la vía a rango por poco tiempo.

La propia norma establece el orden de trabajo para conservar la vía: antes de alinearla, debe estar nivelada y con el escantillón correcto. Esa secuencia resume la lógica del sistema. La geometría se lee completa y se corrige de abajo hacia arriba: plataforma y drenaje, balasto, nivelación, escantillón y alineamiento.

En planta, la vía se compone de rectas o tangentes, curvas circulares y curvas de transición o espirales, que unen una recta con una curva aumentando la curvatura de forma gradual. En perfil, se compone de tramos con pendiente y de curvas verticales que empalman pendientes distintas. Cada uno de esos elementos tiene consecuencias propias sobre la operación.

Radio de curva: lo que cambia en la rueda, el riel y la maniobra

Cuanto más cerrada es una curva, mayor es la fuerza con la que la pestaña de la rueda se apoya contra el riel exterior. Eso tiene tres efectos directos: aumenta la resistencia al avance del conjunto de carros, acelera el desgaste lateral del riel exterior y de la pestaña, y eleva el riesgo de que una rueda remonte el riel cuando se combinan otros defectos.

En patios industriales, el radio suele estar condicionado por el espacio disponible dentro de la planta. Es común encontrar curvas más cerradas que en la vía general, porque el terreno no permite otra cosa. Una curva cerrada se puede operar bien, pero exige mantenimiento más frecuente y deja menos margen de error en el resto de los parámetros. Un escantillón ligeramente abierto o una fijación floja que en una recta pasaría sin consecuencias, en una curva cerrada puede terminar en descarrilamiento.

El radio también condiciona qué carros pueden entrar a la planta. Cada tipo de carro y de acoplador tiene un radio mínimo de inscripción. Si una planta empieza a recibir carros más largos que los que tenía previstos el diseño original, una curva que funcionó durante años puede volverse un punto de riesgo sin que la vía haya cambiado.

Grado de curvatura y radio: dos maneras de expresar la misma curva

La NOM-003-ARTF-2023 expresa la curvatura como grado de curvatura: el ángulo que subtiende una cuerda de 20 m. Con esa convención, una curva de 1 grado tiene un radio cercano a 1,146 m, y el radio disminuye en proporción inversa al grado: una curva de 10 grados tiene alrededor de 115 m de radio.

Los manuales de equipo de origen estadounidense usan otra convención, basada en una cuerda de 100 pies. El valor numérico del grado no coincide entre ambos sistemas, aunque se escriba igual. Antes de usar una tabla de capacidad de arrastre del fabricante con datos de curvatura medidos en campo, conviene confirmar en qué convención está cada dato. Mezclarlas produce cálculos de esfuerzo tractivo que parecen correctos y no lo son.

Escantillón en curva y desgaste lateral

El escantillón es la distancia entre las caras internas de los rieles, medida 16 mm (5/8 de pulgada) por debajo de la superficie de rodamiento. El valor estándar es 1,435 mm, y la norma fija mínimos y máximos según la clase de vía. En las curvas, el desgaste lateral del riel exterior abre el escantillón de forma progresiva: la medida aumenta aunque la vía no se haya movido, porque el riel perdió material en la cara de contacto.

Un escantillón abierto en curva es uno de los defectos con mayor relación entre facilidad de detección y consecuencia. Se mide con un instrumento sencillo, y cuando sale de rango puede permitir que una rueda caiga entre los rieles. Por eso las curvas cerradas deben tener una frecuencia de medición mayor que las rectas del mismo patio.

Pendiente: el parámetro que más capacidad de arrastre consume

En un patio industrial, la pendiente es la variable geométrica que más impacto tiene sobre el equipo de maniobra. El efecto es muy alto incluso con inclinaciones que a simple vista parecen planas. El manual de operación de Shuttlewagon para las series SWX señala que una pendiente de 0.5% reduce cerca de la mitad la capacidad de arrastre respecto a la vía nivelada, una de 1.0% cerca de dos terceras partes y una de 1.5% cerca de tres cuartas partes.

El mismo manual estima que cada grado de curva equivale aproximadamente a la reducción de un carro en la capacidad de arrastre, y advierte que cuando la pendiente y la curva coinciden, sus efectos se acumulan. La lluvia, la escarcha o la contaminación del riel reducen todavía más la adherencia. Una curva en pendiente con el riel húmedo es el escenario de mayor exigencia en un patio, y es justo donde suelen concentrarse los patinajes y las maniobras que hay que repetir.

La consecuencia operativa es directa: un equipo que mueve sin problema un conjunto de carros en el tramo plano puede no arrancarlo en el tramo con pendiente. La planta compensa partiendo el conjunto, haciendo más viajes o usando más equipo, y cada una de esas soluciones alarga el ciclo de maniobra. Si la pendiente no estaba en el diseño y apareció por asentamiento del terreno o por una nivelación deficiente, el costo se paga en cada turno sin que nadie lo identifique como un problema de vía.

Pendiente y estacionamiento de carros

La pendiente también importa cuando los carros están detenidos. Un carro estacionado en un tramo inclinado tiende a moverse si los frenos de mano fallan o no se aplicaron correctamente. Por eso las zonas de estacionamiento y de carga deben ubicarse en tramos nivelados siempre que el trazo lo permita, y los tramos con pendiente deben contar con calzas y dispositivos de protección de vía como descarriladores. La pendiente real de cada vía de estacionamiento debe estar medida y registrada, no supuesta.

Alineamiento y nivelación: defectos que se sienten antes de verse

El alineamiento describe qué tan uniforme es la trayectoria de la vía en planta. En una recta, la vía debe ser recta; en una curva, la curvatura debe mantenerse constante. La forma práctica de medirlo es con una cuerda tendida sobre el riel y la medición de la flecha, que es la distancia entre la cuerda y el riel en el punto medio. La NOM-003-ARTF-2023 fija desviaciones máximas de flecha en cuerdas de 10 y 20 m según la clase de vía.

Un alineamiento irregular hace que el carro avance con movimientos laterales que cargan alternadamente cada riel. Eso acelera el desgaste de rueda y riel, afloja fijaciones y desplaza el balasto. En una curva, una irregularidad de alineamiento significa que, en ese punto, la curva es más cerrada de lo que debería, con todas las consecuencias del radio pequeño concentradas en pocos metros.

La nivelación describe la posición vertical de los rieles: el perfil a lo largo de la vía y el nivel transversal entre los dos rieles. Los defectos más relevantes son los hundimientos puntuales, que suelen aparecer en juntas o en zonas con mal drenaje, y el alabeo, que es la variación del nivel transversal en una distancia corta. El alabeo es especialmente peligroso porque puede dejar una rueda sin carga suficiente sobre el riel, y una rueda descargada remonta con facilidad.

Estos defectos se perciben antes de medirlos. El operador siente el balanceo del equipo, el garrotero ve que un carro oscila más en cierto tramo, y la cuadrilla encuentra balasto desplazado o durmientes con movimiento al paso de la carga. Esas observaciones de campo son información útil y conviene registrarlas por ubicación, porque señalan dónde medir primero.

Sobreelevación en vías de patio: cuándo ayuda y cuándo estorba

La sobreelevación, también llamada peralte, es la diferencia de altura entre el riel exterior y el interior en una curva. Su función es compensar la fuerza centrífuga que aparece cuando el equipo circula por la curva. La NOM-003-ARTF-2023 calcula la sobreelevación a partir de la velocidad de operación y del grado de curvatura, establece que el riel exterior no puede quedar por debajo del interior y limita la elevación máxima del riel exterior a 152 mm para cualquier clase de vía, salvo autorización especial.

En la fórmula de la norma, la sobreelevación crece con el cuadrado de la velocidad. Eso tiene una implicación práctica para los patios industriales: a las velocidades bajas de maniobra, la sobreelevación necesaria resulta pequeña. Una curva de patio con sobreelevación excesiva carga de más el riel interior, desgasta ese riel y puede complicar el arranque de un conjunto de carros detenido dentro de la curva.

La transición también importa. La sobreelevación debe aumentar de forma gradual a la entrada de la curva y disminuir de la misma manera a la salida. Un cambio brusco de nivel transversal genera alabeo, que es precisamente uno de los defectos con mayor riesgo de descarrilamiento. Cuando una curva de patio se rehabilita, la sobreelevación y su transición deben revisarse como parte del proyecto, y no dejarse como estaban por costumbre.

Separación entre vías, gálibo y espacio de trabajo

La geometría también incluye la relación de la vía con su entorno. La separación entre ejes de vías paralelas, el gálibo (el espacio libre alrededor del carro que no debe invadir ninguna estructura) y los espacios laterales para el paso del personal determinan si una maniobra puede hacerse con seguridad.

En plantas que crecieron por etapas es frecuente encontrar vías agregadas con separación reducida, andenes o estructuras demasiado cerca del riel e instalaciones que invaden el gálibo. Cada una de esas condiciones convierte una maniobra normal en una maniobra de riesgo para el personal. Un garrotero que necesita bajar del carro o caminar junto a la vía necesita espacio libre, y ese espacio se define en el trazo, no en el procedimiento.

La separación entre vías también limita la operación de los cambios y el acceso de maquinaria de mantenimiento. Una vía demasiado cerca de otra impide trabajar en una sin interrumpir la vecina, lo que alarga las ventanas de mantenimiento y obliga a detener más operación de la necesaria. Los valores de separación y gálibo deben tomarse de las especificaciones del concesionario cuando la vía se conecta a la red, y del proyecto de la planta en el resto de los casos.

Señales de campo de que la geometría ya está afectando la operación

La geometría rara vez falla de golpe. Se degrada de forma progresiva, y el equipo de patio ve las consecuencias mucho antes de que alguien mida. Las señales más útiles son las que se repiten en la misma ubicación:

  • Patinaje recurrente en el mismo tramo: suele indicar una pendiente mayor de la prevista, una curva más cerrada por alineamiento irregular o un riel contaminado. Si el equipo patina siempre en el mismo punto, el problema es de la vía y no del operador.
  • Desgaste lateral concentrado en un riel: en curva es esperable, pero si avanza rápido indica escantillón abierto, sobreelevación inadecuada o alineamiento irregular. El desgaste abre el escantillón y el ciclo se acelera.
  • Carros que se balancean o rebotan en un punto: señal típica de hundimiento o alabeo, con frecuencia asociado a juntas o a mal drenaje. Es el tipo de defecto que antecede a un descarrilamiento de baja velocidad.
  • Fijaciones que se aflojan siempre en el mismo tramo: indica movimiento lateral de la vía, que puede venir de alineamiento irregular o de balasto insuficiente en el hombro.
  • Descarrilamientos repetidos en un cambio: suelen combinar desgaste de componentes del aparato de vía con defectos de nivelación o escantillón en la zona del cambio.
  • Agua estancada junto a la vía después de lluvia: todavía no es un defecto geométrico, pero lo será. El drenaje deficiente es el origen más frecuente de la pérdida de nivelación.

La lista es un punto de partida y no agota los casos. Lo importante es que cada observación se registre con su ubicación, porque la geometría se corrige por tramos, y un registro de campo ordenado permite priorizar la intervención donde más afecta a la operación.

La medición sistemática es el paso siguiente. Para escantillón y nivel transversal basta instrumental de mano bien calibrado, como los escantillones y niveles de vía para medición en campo que permiten verificar en el mismo recorrido ambos parámetros. Para alineamiento se usa la cuerda y la medición de flechas. Lo que hace útil la medición es la frecuencia y el registro: una sola lectura indica el estado actual, pero una serie de lecturas en el mismo punto indica la velocidad a la que se está degradando la vía.

Cuando la geometría se revisa junto con el diseño del patio, los criterios de capacidad y trazado de un patio de maniobra ayudan a distinguir qué problemas se corrigen con mantenimiento y cuáles exigen modificar el trazo. Una pendiente que nace del terreno o una curva limitada por el espacio de la planta no se resuelven con nivelación; requieren una decisión de ingeniería.

En Track Speq revisamos la geometría de vías industriales como parte del diagnóstico de mantenimiento y de los proyectos de rehabilitación: medición en campo, identificación de los tramos críticos y propuesta de intervención ordenada por consecuencia operativa. Si su patio tiene un tramo donde los problemas se repiten, el primer paso útil es medirlo y revisar juntos los resultados. Contacto: www.trackspeq.com · ventas@trackspeq.com · 81 1600 5603.

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